¡Sálvate del temido recorte laboral!: vuélvete indispensable

Vas a tu trabajo como todos los días, desempeñas cotidianamente tus actividades y escuchas rumores sobre un posible recorte de personal en tu empresa. Deseas con todas tus fuerzas que sea una simple especulación de pasillos. Sin embargo, tu primera sospecha es que podrías ser tú el que dejará de ser imprescindible. Anticípate a los eventos futuros y actívate para no formar parte de la lista de despidos.

 

Lo último que deseamos es perder nuestra fuente de ingresos, es decir, el empleo. Para evitar la enérgica decisión del despido, muchos trabajadores se adaptan a la situación, laboran horas extras e incluso aceptan una reducción de salario. Continuamente escuchamos que docenas de organizaciones toman medidas drásticas con su plantilla de trabajadores y deciden reducirla.

 

En momentos de recesión económica, el impacto en el ámbito laboral es notable, cada vez más las empresas buscan hacer más con menos, sobre todo cuando de personal remunerado se habla.

 

Los expertos coinciden en que lo peor que puedes hacer es esperar a ver qué ocurre a tu alrededor. Por muy buena posición que tengas dentro de tu compañía, o por muy buenas relaciones que mantengas con los puestos gerenciales o altos, es una equivocación tomar la actitud de espectador y quedarte con los brazos cruzados.

 

¿UNA AUDITORÍA SOBRE MI DESEMPEÑO?

 

Empieza a idear las estrategias para conservar tu empleo. Sé objetivo y realiza una autoevaluación. Un buen consejo para conseguirlo es imaginando lo que tus superiores piensan sobre tu trabajo. Si tienes un colega de confianza no dudes en solicitar su ayuda para complementar dicha valoración.

 

Cuando pones interés en tus debilidades, envías una señal de tu potencial: luchas por tu crecimiento profesional. La actitud de superación es un impacto positivo, la balanza se inclinará hacia ti porque mostrarás ser un elemento valioso.

 

AL MAL TIEMPO BUENA CARA.

 

No caigas en el error de dejarte llevar por la incertidumbre. El miedo que provoca perder nuestro trabajo trae consigo una fuerte carga emocional negativa, pues nos imaginamos frente a un clima de inseguridad e inestabilidad financiera.

 

Los primeros en llegar son el estrés, la irritabilidad, la preocupación y la ansiedad. El paso primordial a seguir es controlar el temor. Conserva la calma. Recuerda que la concentración y el rendimiento laboral titubean cuando no estamos bien emocionalmente. Piensa de forma eficaz confiando en tus capacidades. El estrés que se deriva de la angustia puede disminuir tu rendimiento y tu productividad hasta un 50%.

 

TODO DEPENDE DEL CRISTAL CON QUE SE MIRA.

 

Esto significa que a toda costa evites el pesimismo. Es una realidad que no vivimos tiempos halagadores por el entorno económico. Las recesiones no sólo modifican a las empresas y ajustan sus presupuestos, también afectan el comportamiento de su personal. Trabaja desde tu trinchera y aprende a controlar tus emociones llevándolas por un cauce apropiado.

 

Para mantener un clima laboral adecuado, impide que la desilusión se haga presente. Esquiva enumerar tus quejas. Cualquier cosa que te moleste de tu trabajo trata de arreglarla por ti mismo, o por lo menos de hacerla más tolerable. Elabora una lista de las cosas que te gustan de tu actual empleo pues esto te aportará confianza y seguridad. Dirige tus energías a relajarte y cambia la programación mental hacia una actitud positiva. Un buen consejo es que cada vez que te encuentres con un obstáculo, cambies tu manera de percibirlo, conviértelo en un reto, esta propuesta te incentivará y mejorará tu productividad.

 

¿PASIÓN POR MI TRABAJO?

 

No cometas el error de realizar tu trabajo para salir del paso y cómodamente esperar la quincena. Orlando Clúa de la Torre, en su libro “Tiempos de crisis, momento de liderazgo: Guías para triunfar hoy en la vida ejecutiva”, reflexiona sobre la importancia de desarrollar una pasión por nuestro empleo. Este punto es crucial para sostener un sentido creativo en las labores que realizas a diario. Piensa en establecer nuevas maneras de realizar y cumplir tus actividades. Esto te permitirá rendir con más calidad y evitarás caer en la rutina

 

LA EFICIENCIA Y LA RESPONSABILIDAD REDEFINEN TU POSICIÓN.

 

No debes esperar a que la empresa se encuentre en peligro de hacer despidos masivos para tomar una actitud proactiva. Para conseguir una postura ventajosa tienes que añadir valores extras a tu puesto. Esto lo puedes lograr mostrando tu iniciativa. Ofrece vías de solución para las eventualidades. No dudes en aportar ideas que faciliten las tareas no sólo de tu equipo de trabajo, piensa en todas las áreas de tu compañía. A la hora de hacer los recortes, los expertos revelan que los jefes toman muy en cuenta la capacidad de un trabajador para adecuarse a diversas tareas.

 

SAL DE TU ÁREA DE CONFORT.

 

Mantenerte al margen realizando mecánicamente sólo las tareas que te competen, es un error si lo que deseas es mantener sano y salvo tu puesto. No puedes admitir actitudes como “Eso no es mi responsabilidad”, “Eso a mi no me toca realizarlo” o “¿Yo por qué?”. Sí las asumes estás negando ser parte del cambio.

 

Lo anterior hace hincapié en que no debes conformarte sólo con las actividades que se te asignan. Investiga en qué otros sectores puedes involucrarte con el fin de evitar retrasos en tu empresa. Esto no significa que te conviertas en un todólogo, sólo es una manera de manifestar tu interés por crecer y no quedarte estancado.

 

CERO CONFLICTOS.

 

Aunque en algunas ocasiones no es tarea fácil mantener un ambiente de cordialidad con tus compañeros de empleo, ya sea con los superiores o con los subordinados, es una condición indispensable para conservar tu lugar en la compañía. Sé respetuoso, evita enemistarte y tener roces. Cuando se toma la determinación de los despidos, se prescinde de las personas que suelen involucrarse en un conflicto.

 

No se trata de ser un adulador, sólo de tomar una posición neutral. La amabilidad y la cordialidad hablarán muy bien de ti. Por ejemplo, sé cortés con las personas que acaban de ingresar a tu círculo laboral. No seas celoso con tus conocimientos, comparte lo que sabes. Trata de dar a las otras áreas la información que requieran de manera oportuna y precisa para que fluya naturalmente la operación de la empresa.

 

MANOS A LA OBRA: HAZTE NOTAR.

 

Frente al escenario toma los papeles protagonistas. Esto no se traduce en aumentar el ego. Los expertos manifiestan que en la medida de lo posible sugerir una actitud proactiva te convierte en un elemento clave de la organización.

 

Proponer e innovar son dos actividades que tendrán que acompañarte en tu crecimiento. Además cabe señalar que un buen trabajador es una simbiosis de conocimiento y aptitudes. Lograr el equilibrio debe ser una labor diaria; por ejemplo, en cada reunión laboral intercambia ideas, propón vías de solución y participa con tus opiniones. Sí tienes planes concretos de cómo tu empresa generaría más ventas, mayores ganancias o cómo podría reducir costos, no titubees en darlos a conocer.

 

TOMA EL SARTÉN POR EL MANGO: CAPACÍTATE.

 

Un trabajador vale más a medida que se especializa y actualiza sus conocimientos. Ten en la mira tu desarrollo profesional, indaga sobre los cursos, talleres, diplomados y libros que enriquezcan tu formación. La especialización tiene otra importante ventaja, serás tú el que decida venderse al mejor postor. Puedes determinar si permaneces en tu puesto o buscar mejores ofertas fuera de tu organización.

 

PROFUNDIZA EN SABER CÓMO TRABAJA TU JEFE.

 

El escenario ideal sería tener un jefe muy complaciente pero en estos tiempos de recesión tienes que elevar tu desempeño y no sólo quedar bien con tu superior. Conocer sus prioridades y con ello las de la compañía es una forma de administrar tu tiempo eficazmente, resultado que se ve reflejado en una máxima productividad.

 

Después de conocer minuciosamente los objetivos que se desean lograr, conviértete en un estratega. Gánate la confianza cumpliendo con tu trabajo en las fechas o límites establecidos. También es necesario que las indicaciones de tus superiores las escribas en puntos muy esquematizados. La conclusión es tomar nota para no dejar fuera ningún detalle. Cada jefe tiene una manera de laborar. Lo importante es descubrir de qué forma se siente más cómodo y satisfecho con tu trabajo.

 

PUNTUALIDAD.

 

Ser indisciplinado es el peor error que puedes cometer. Hacer visible tu compromiso con la empresa es pieza fundamental para reflejar tu formalidad y responsabilidad, aspectos invaluables para mantener tu trabajo. La importancia de la puntualidad es la disciplina de estar a tiempo y mostrar disponibilidad e interés por desempeñar tus tareas en la organización.

 

INFÓRMATE.

 

Conoce tu posición actual en la compañía. Una de las medidas más simples es conocer el terreno que estás pisando, solicita información sobre posibles despidos en tu empresa.

 

Puedes preguntar a antiguos trabajadores cómo se han manejado los recortes de personal en periodos pasados, de esta manera evaluarás tu propio nivel de riesgo dentro de tu departamento. Todo eso te proporcionará un punto de partida para elaborar tus estrategias y convertirte en un elemento irremplazable.

 

Además, conocer desde un principio a la organización te dará una garantía más de consolidar tu puesto ya que te mantendrás alineado con los objetivos de la misma

 

Como vemos, mantener el empleo es cuestión de llevar a cabo un conjunto de acciones que te ponen en ventaja, te convierten en un integrante útil y valioso. Todo se define en una tendencia a afianzar tus competencias organizacionales. Difícilmente una compañía pensará en deshacerse del personal que genera rentabilidad y cumple sus objetivos.

 

Siéntete afortunado por continuar en tu puesto y afiánzalo. No pienses en inquietarte en que serás el siguiente. Nadie mejor que tú conoce la posición en la que juegas. No hagas las cosas esperando algo adicional o ser reconocido. Cada esfuerzo que inviertas tendrá su recompensa e incrementará tu satisfacción profesional de diversas maneras.

 

Fuente: De Circe González Garzón, Revista Universo Laboral
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