Cómo administrar el tiempo en el trabajo para ser más productivos en todo.

Sin duda alguna el tiempo es el único recurso no renovable con el que contamos, todos tenemos tan sólo 24 horas al día, lo equivalente a 1440 minutos u 86400 segundos. La gran pregunta es ¿en qué invertimos todo ese tiempo? Los empresarios con más éxito de hoy en día, conocen a detalle lo que significa administrar cada momento. Pero ¿cuál es la fórmula? A mayor administración del tiempo mayor productividad en los negocios. Es una cuesta inelástica, que permitirá cumplir con los objetivos deseados y equilibrar todas las áreas de la vida, lo cual es sinónimo de alguien que lleva en orden todo.

 

Realmente no son secretos, más bien son consejos que nos haría bien seguir. A continuación los más importantes que harán que cualquier persona, si los utiliza correctamente, mejore su calidad de vida al administrar y equilibrar su tiempo y existencia.

 

HAZ UNA LISTA DE PENDIENTES

 

Primero vamos a comenzar a organizarnos. Al momento de hacer la lista, hemos de plasmar todo lo que debemos de hacer. Detallar todo nos permitirá encontrar el equilibrio que cada persona anhela tener en su vida y evitar siempre encontrarnos con las prisas. Nuestra lista debe de contener todas las tareas que debemos de realizar, se puede dividir en días (es lo más recomendable), en semanas o incluso en periodos.

 

ESTABLECE PRIORIDADES

 

Éste punto nos permitirá saber qué es lo que debe de ocuparnos mayor atención y por supuesto mayor inversión de horas. Al establecer las prioridades, depuramos todo y comenzamos a realizar cada tarea dependiendo de lo que necesita primacía.

 

DELEGA RESPONSABILIDADES

 

Muchas veces, las personas deciden no delegar la responsabilidad porque desean hacerlo ellos y recibir el mérito sólo ellos, o simplemente porque no saben cómo hacerlo. ¿Qué sucede a la larga con éste tipo de actitudes? Nos desgastan.

 

En cada área funcional de una empresa, existen departamentos conformados por equipos, si la jerarquía nos ha puesto como los encargados, debemos de saber a quién, cómo y de qué manera delegaremos las tareas a ejecutar. Hacerlo nos evitará atiborrarnos de pequeñas labores que otros pueden hacer por nosotros y enfocarnos verdaderamente a lo prioritario.

 

EVITA LA DESIDIA

 

¿Quién no lo hace? Todos en algún momento hemos postergado algo que no queremos hacer, ya sea porque no nos guste, que tengamos miedo de enfrentarlo o porque simplemente no le hemos dado el tiempo necesario. Sin embargo, ¿qué beneficio nos puede dar ésta actitud? Ninguno. Si, leíste bien, ninguno. Para evitar posponer tareas, nuestra lista de prioridades nos ayudará mucho. Es muy cierto también que cuando no nos gusta algo tratamos de darle la vuelta y evitarlo, sin embargo pocos conocen éste secreto: si decides primero hacer aquello que no te gusta, disfrutarás más del tiempo que te queda, porque ya no traerás ese pendiente rondando en tu cabeza.

 

CONCÉNTRATE

 

Podemos comparar los gastos “hormiga” con las fugas “hormiga”. Así como muchas veces no sabemos en qué se nos fue el dinero y al final del día sólo nos damos cuenta de que hicimos pequeñas compras pero nada concreto, lo mismo sucede con el tiempo.

 

Si no nos concentramos en lo que estamos realizando, las fugas “hormiga” llegarán a nuestras vidas y no nos daremos cuenta en que se nos fue el tiempo y realmente será un costo en vez de una inversión. Es por eso que, cuando estemos realizando algún pendiente de importancia, debemos de quitar todo tipo de distractor y enfocarnos solamente a lo que estamos realizando, esto nos permitirá no sólo concentrarnos si no terminar en un menor lapso y poder aprovechar ahora sí, los minutos que nos sobraron en algo que nos guste.

 

Darnos tiempo a nosotros mismos.

 

Hemos de recordar, que si nos damos el tiempo necesario para cubrir nuestras necesidades primordiales, estaremos comenzando a transitar un camino donde a cada elemento del todo que constituimos, le corresponde su lugar y momento. Hemos de evitar el dejarnos de lado a nosotros mismos por cubrir con los estándares que se nos han pedido. Recuerda que cuando nos encontramos satisfechos, felices y con la mente despejada, producimos más y de mejor manera.

 

Un excelente administrador del tiempo, no es solamente aquel que logra todo lo que se ha propuesto con los estándares y en el momento en que lo ha decidido. Aún le falta algo: Haber cumplido con las expectativas sin estrés, habiéndole dado a cada cosa su lugar, tiempo y esfuerzo, haber equilibrado todas las áreas de su vida para terminar con una sonrisa de satisfacción en el rostro.

 

Fuente: De Jazmín Chi Aguillón, Revista Universo Laboral