Más vale… ¿tarde?

Hoy y siempre, los mexicanos debemos pensar en cómo ser mejores y un muy buen comienzo será acabar con una improductiva y molesta tradición: la impuntualidad. Lamentablemente los mexicanos hemos sido catalogados y -muy a mi pesar con notable justificación- como “una cultura impuntual”. La impuntualidad es un mal hábito de descortesía que denota una gran falta de respeto, ya que nuestra impuntualidad roba el tiempo de los demás. En el ámbito laboral esta mala práctica puede ocasionar que en citas, reuniones o negociaciones nos veamos en desventaja ante las personas que sí llegaron a tiempo ya que se pudieron haber tocado temas importantes, o asignado labores trascendentes en el período en que no estuvimos presentes.

 

Aunque vivir en la ciudad más grande del mundo (para quienes vivimos en el D.F.) y lidiar con los problemas de tránsito que eso representa, podría parecer una muy buena defensa para excusar nuestra impuntualidad, la puntualidad es el claro reflejo del interés y uno de los valores más apreciados en todos los aspectos de la vida, al practicarla demostramos atención, respeto y civismo hacia los demás, así que bajo ninguna circunstancia debemos hacer que nos aguarden ya que los pensamientos de quien nos espera pueden tomar un curso desfavorable, y es preferible no exponernos a que nos reciban con una actitud hostil aunque sea con causa justificada.

 

Si no conocemos dónde está la calle de la empresa que nos cita, no sabemos llegar o muy probablemente exista alguna manifestación que hará demorarnos más de los habitual, salgamos con tiempo de sobra y tratemos de llegar 15 minutos antes de nuestra cita para poder anunciarnos y ser estrictamente puntuales. Sigamos la tradición japonesa que dice: la persona que llega puntual a los compromisos es educada, quien llega 5 minutos antes demuestra respeto y quien llega tarde, ofende. Así que acostumbrémonos a no ofender con nuestra impuntualidad y recordemos que la vida es muy corta, y sus instantes corren sin jamás detenerse; así es que sólo en la economía del tiempo podremos encontrar los medios para administrarnos y romper con esa mala imagen de impuntuales que tenemos los mexicanos.

 

Fuente: De Ana Orozco, Consultora en imagen pública